La madera, una sólida inversión para Galicia

Madera de Arquitecto

Cualquiera que piense en Galicia, piensa en el verde de sus masas forestales que ocupan dos de los tres millones de hectáreas de la superficie del territorio. Galicia cuenta con unas condiciones inmejorables de clima y suelo para la producción de madera, un recurso natural y renovable. Esta capacidad, envidiada fuera de nuestras fronteras, es la clave para producir de manera sostenible productos y servicios para las generaciones presente y futuras.

Sin embargo, es necesario un cambio de mentalidad en la sociedad gallega para convertir nuestros recursos forestales en el patrimonio del que todos los gallegos se sientan orgullosos, tanto por su valor medioambiental como económico y social.

Los agentes implicados en el sector forestal gallego ya han dado el primer paso en este sentido. Por primera vez, hemos sido capaces de consensuar 10 medidas para mejorar la capacidad forestal de Galicia. Un trabajo liderado por la Fundación Barrié en el que participaron más de 40 expertos procedentes de las universidades gallegas, asociaciones de propietarios, industria y centros tecnológicos entre otros.

La implantación de estas 10 medidas permitirá rentabilizar el monte de manera sostenible. Este plan generará un impacto económico cercano a los 2.700 millones de euros y, con una inversión de 485 millones de euros, tendría un efecto directo en el empleo que permitiría generar 21.000 nuevos puestos de trabajo. Este informe también concluye que la Administración autonómica tiene un papel estratégico en promover el cambio.

Y aquí destacan cuatro líneas de trabajo imprescindibles. En primer lugar, es necesario promover una política forestal que incentive la inversión del propietario en el monte, impulsando una selvicultura moderna para obtener madera de calidad y en cantidades suficientes, apoyar la gestión forestal sostenible y potenciar la gestión conjunta de la propiedad.

En segundo lugar, hay que mejorar la competitividad sectorial a través de una clarificación, simplificación y agilización de trámites administrativos relativos a la actividad forestal. En un mundo globalizado, se debe equiparar la normativa del transporte forestal a la de otros países de la Unión Europea para poder competir en igualdad de condiciones.

La tercera línea de trabajo sobre la que se debe incidir es en la promoción de la madera, con planes especiales de apoyo por parte de las administraciones, para utilizar este producto en proyectos reforma y rehabilitación de viviendas. En algunos países, como es el caso de Francia, lo tienen implantado y ofrece resultados altamente positivos.

Finalmente, es necesario avanzar en una estrategia que permita consolidar las infraestructuras y la actividad industrial en Galicia de toda la cadena de valor de la madera,  defendiendo ejemplos claros, como es el caso del complejo industrial de Ence.  Pero la búsqueda de nuevas oportunidades de mercado no debe suponer la renuncia a productos tradicionales, como es el uso de las cajas de madera para la pesca.

La alternativa a este proyecto de futuro del monte gallego es seguir como hasta ahora, sin tomar medidas. Esto nos llevará a una progresiva desaparición de la industria, destrucción de los 20.000 empleos directos, pérdida de ingresos para los propietarios y, en definitiva, abandono del rural.

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Galicia no puede permitirse perder un sector estratégico para su economía.

Según el IGE la industria forestal y de transformación de la madera tiene un peso superior al de la pesca extractiva, el sector textil-confección o la transformación de la pesca.  En la actualidad representa el 9,9% del valor añadido industrial y el 12,4% del empleo industrial. En 52 ayuntamientos del rural representa el 30% de las industrias asentadas en cada uno de ellos.

Además, esta industria tiene una amplia capilaridad, ya que está compuesta por más de 3.000 empresas distribuidas por toda la geografía gallega. Suma una facturación de 1.625 millones de euros y da empleo a más de 70.000 profesionales, entre directos e indirectos. Además, genera exportaciones por valor de 688 millones de euros y capitaliza un gran tráfico portuario en 11 de los 18 puertos gallegos, sobre todo en los de Ribadeo y Marín-Pontevedra, donde los productos de la madera son los de mayor volumen.

La opinión de Confemadera Galicia sobre la importancia vital que tiene el sector en el progreso económico de Galicia en los próximos años no es aislada. Los expertos avalan nuestra posición, como es el caso de Jean Mari Desclos, una referencia en el comercio mundial de productos forestales, quien opina que “las masas forestales en Galicia son una sólida inversión de futuro”.

También la política de la Unión Europea se encamina al desarrollo de la economía verde (Green economy), en la que la madera tiene un papel fundamental como materia prima del futuro. La Comisión Europea ha reiterado en numerosas ocasiones que “la industria forestal tiene un importante papel en el logro de las metas de crecimiento, empleo y desarrollo sostenible”.

El crecimiento mundial de los bosques no es suficiente para abastecer la demanda de madera a nivel mundial. La FAO estima que en el año 2030, Europa será deficitaria en 300 millones de metros cúbicos de madera cada ano. Países como China, Rusia o Estados Unidos están desarrollando políticas activas de producción forestal con el objetivo de liderarla producción forestal mundial y crear empleo y riqueza en los entornos rurales.

Galicia tiene que seguir este camino y no se puede aplazar más.  Es una senda que debemos recorrer juntos el sector, pero también la administración, los agentes sociales y el conjunto de la sociedad gallega. En las manos de todos está construir un futuro sostenible.

Ana Oróns,  secretaria general Confemadera Hábitat Galicia